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Por: comKids (Redactor)

Por Ricardo Casas

Director del Divercine – Festival Internacional de Cine para Niños y Jóvenes

La historia transcurre en círculo, al menos eso dicen algunos teóricos, a veces se cuela un granito de arena que puede desarrollarse si es de utilidad para la gente o puede desaparecer como tantos eventos que duran un instante.

Divercine surge en un momento histórico particular, en lo nacional, en América Latina y el mundo. En 1991 sólo llegaba a Uruguay Disney, cada año con la historia del huerfanito, vestido con distintos ropajes según la oportunidad, y muy poco más. En televisión Xuxa, Cacho Bochinche, Chiquititas por empezar y El Chavo… Una preciosura! Las consecuencias las vemos hoy, salen todas las noches en el noticiero central de televisión. No vamos a caer en la tontería de echarle las culpas de todo a los medios, pero son un síntoma de una sociedad que no considera a los chicos como seres humanos, con derechos y deberes.

Acto de entrega de premios del primer Divercine (1992)

En el continente tampoco había mucho que digamos. En Brasil una experiencia muy linda llamada Cineduc, a cargo de Marialva Monteiro en Río de Janeiro. Ya Pablo Ramos estaba trabajando bien en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, con la creación de un espacio para la “Educomunicación” de nuestros niños. Y un festival que nunca conocimos muy bien, en Ciudad Guayana, de cine latinoamericano para niños.

Con muy pocos contactos de los colegas latinoamericanos, recién años después nos encontramos y conocimos en Munich, en un festival de la Fundación Prix Jeunesse Internacional, donde comenzamos a trabajar juntos y generar espacios de trabajo común.

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Reunión de Latinoamérica en Munich

También el Summit de Río de Janeiro fue un punto de encuentro para los pocos locos que dedicaron su tiempo en acercar las obras de calidad a niños y jóvenes. Muchas veces el motor para generar estos espacios latinoamericanos fue la educación, en el caso nuestro fue más la formación de públicos, un tinte marcado por la institución que creó Divercine, como fue la Cinemateca Uruguaya.

En pocos años aparece Liset Cotera en Ciudad de México, con La Matatena como organización que organiza su festival y talleres de animación para niños, un trabajo de muchos años y mucho cariño.
Luego Susana Velleggia organiza Nueva Mirada, con su festival que comienza en Mar del Plata para radicarse definitivamente en Buenos Aires, con apertura a otras salas argentinas y una labor bien interesante hacia la elaboración de políticas públicas hacia el audiovisual para niños y jóvenes. Aparece en el panorama CIFEJ, el Centro Internacional del Cine para Niños y Jóvenes, que con políticas del norte intenta incorporar agentes del continente, con pocos resultados concretos. Finalmente Bolivia se anima a tener un festival también, se llama Kolibrí y lo dirige Liliana de la Quintana.

Con Liset, Jo-Anne, Marialva y Liliana

Y en el mundo el panorama no es tan “superdesarrollado”. Un lindo festival en Ámsterdam, llamado Cinekid, apoyado en políticas estatales de fomento a la producción audiovisual de calidad para niños, algo que se mantiene a pesar de los cambios de gobiernos en Holanda. En Alemania el Kinderfilmfest, sección niños de la Berlinale (ahora se llama Generation Plus), salimos juntos al ruedo y nos apoyamos hasta hoy, con conceptos claros y compartibles. En Chicago un gran festival, con mucha cantidad de programación y con buena llegada a muchos niños norteamericanos. El Premio Japón, con un festival más volcado a la televisión para niños. El festival de Giffoni en Italia, que a veces invita a estrellas de cine como Robert De Niro, no siempre vinculadas al cine infantil. Un lindo festival en Rimouski, una ciudad en la montaña de Montreal, en Canadá, con 5 salas de cine que se llenan todo el tiempo con alumnos de las escuelas que llegan muy ordenaditos. Algunas experiencias más, interesantes, en Alemania, Francia, Canadá, Polonia, Letonia y los países nórdicos, importantes productores de buenos films para niños y jóvenes.

¿Será que los niños no votan y por eso no reciben la atención necesaria? Hay experiencias muy interesantes como la iraní, donde surge un cine muy potente, a cargo de cineastas que todos conocemos y que ponen niños en los papeles protagónicos de casi todos sus films, como Kiarostami, Panahi, etc., todos ellos integrantes de una institución que se llama “para el desarrollo intelectual de niños y jóvenes”, creada en épocas de la dictadura y potenciada por el gobierno surgido de la revolución. En la India también hay una movida fuerte con el audiovisual infantil, desde hace mucho tiempo, con sus modalidades y usos del tiempo tan particulares, pero que dan pautas de sanidad en una sociedad tan antigua como desconocida. Debemos mencionar también el Observatorio Audiovisual Infantil de Barcelona, que también tiene una trayectoria importante y necesaria, en un país (España) que mantiene problemas muy parecidos a nosotros, ahora con una institución similar en Argentina. Y los australianos que son una isla muy especial pero también lograron un apoyo del estado importante para mejorar su producción de cine y televisión.

¿Por qué Divercine?

Llega a Cinemateca Uruguaya la directora del Instituto Interamericano del Niño: la Dra. Eugenia Zamora, acompañada por Ana Ma. Sineiro y le piden a Manuel Martínez Carril una muestra de films para niños. Los pocos que habían en el archivo de la institución ya estaban gastados de tanto proyectar, finalmente se opta por hacer una muestra de films con niños. Pero encomendaron al suscrito buscar qué se podía conseguir para armar una programación como la solicitada. Es ahí que descubrimos toda una producción para chicos bien interesante, mayoritariamente en Europa, que podíamos pedir, traducir y proyectar. Se eligió la Sala La Linterna Mágica, de tarde temprano claro, con 600 butacas en sus dos pisos, dentro del Centro Protección de Choferes. El primer Divercine marchó tan bien que la sala quedó chica. Fue tanta la gente que el segundo año ya ocupamos las dos semanas de vacaciones. El catálogo creció y las ambiciones también: invitados, actividades en el hall de la sala, siempre con la ayuda de Eloy Yerle, que nos aportaba una silla gigante, un toilete con luces, un espacio con cámaras de Plan DENI…

Con los actores de “Menino Maluquinho”

Y los amigos que entendieron desde un comienzo de qué se trataba el proyecto. El primero fue el director de entonces de UNESCO, un mexicano integrado a nuestro país, luchador tanto como nosotros. Creó el Premio UNESCO, que incluso iba el mismo a entregarlo: al director del mejor film o video de América Latina y el Caribe, hasta hace poco el único premio en metálico que tuvimos en Divercine. Una experiencia que duró 19 años.

Luego UNICEF también entendió que el festival es un buen aliado para mejorar la situación del niño y nos apoyan en este proyecto que va más allá de exhibir buenos films y programas de TV de todo el mundo.
Lógicamente el Plan DENI, que significa DE NIÑOS, fue el socio natural. Con Eloy y la familia Pígola en un comienzo, con Carla Lima ahora, resulta difícil imaginar un Divercine sin estos amigos que tanto apoyaron y apoyan, desde hace tanto tiempo, por formar a los chicos frente a una pantalla que no los incluye normalmente, llámese cine o TV.

Víctor Iturralde dando un taller en los comienzos de Divercine

Poco a poco se fueron incorporando los actuales amigos, como son el Ministerio de Educación y Cultura, Ministerio de Relaciones Exteriores, Intendencia de Montevideo, INAU (que tiene cada año un cupo para que sus niños ingresen gratis al festival), SIGNIS con su premio y jurado especial, y ahora con el gran apoyo del ICAU (Instituto de Cine y Audiovisual del Uruguay), de reciente creación y con una partida de dinero que nos permite pagar algunos de los insumos de un festival pequeño en presupuesto pero grande en programación y generación de insumos para la sociedad.

Princípios

Desde el primer año nos planteamos, a través del Reglamento del festival y toda la promoción, tanto en Uruguay como en las sub-sedes, ciertos principios inspirados en el trabajo que habitualmente se hacía en la Cinemateca, como son:
-Programación de calidad en el sentido de traer a Uruguay los films y programas de TV destacados en otros festivales de primer nivel y creadores de reconocida trayectoria, buscando lo mejor de los dos últimos años, con retrospectivas de países, autores o géneros que merecieran la máxima atención.
-Espacio para la creación de niños y jóvenes de diferentes talleres existentes en todo el mundo, con sus obras que lógicamente no compiten pero dan muestra de las primeras experiencias con el lenguaje audiovisual. Y por el fruto se conocen los árboles. Algunos talleres ya cumplieron más años que Divercine.

Fila de niños en Santiago de Chile para ver Divercine

-Diversidad, el título del festival no es caprichoso ni casual. Justamente si criticamos la historia del huerfanito tuvimos que demostrar que había otras historias, más creativas, más aptas para un público menudo, más actuales y reales, en medio de la fantasía que los niños buscan en toda historia. En aquella época no se hablaba tanto de la diversidad como hoy, cuando ya la UNESCO la ha tomado como bandera de su accionar. Tan saludable como necesaria para el feliz crecimiento de todo humano.

-Diversión: un día, el primer año del festival, una niña se nos acerca y nos dijo “a la escuela voy a aprender y al cine voy a divertirme”. Ese consejo nos sirvió como premisa hasta hoy, tanto es así que cambiamos en el Reglamento, excluyendo los materiales que son únicamente didácticos. Esto no implica solamente programar obras alegres, como nos aconsejaban algunas maestras, porque hay films que tratan temas duros de la vida de cualquier niño, claro que siempre enfocados hacia una sensibilidad infantil.
-Reconocer las diferencias de los niños por edades. Es por eso que dividimos la programación diaria en tres funciones, que luego niños y adultos seleccionen de acuerdo al desarrollo de cada uno. Hay chicos que se quedan las tres horas y media y otros con una hora ya tienen suficiente. Es que la primera hora se recomienda para 3 años en adelante, la segunda hora a partir de 6 y luego un largometraje, distinto cada día claro, con un target definido desde el catálogo.
-Respeto a la sensibilidad del público objetivo del festival, que es el infantil y no el adulto, aunque muchos adultos disfrutan siempre de Divercine. Esto no significa que demos obras ñoñas o atolondradas, todo lo contrario, significa que no censuramos los temas que pueden ser tabú para los adultos ni invitamos obras de “éxito asegurado”, sino que apostamos a generar inquietudes en todos, pensar y discutir por las distintas formas en que los creadores buscan comunicarse con el público.
En este aspecto debemos reconocer que siempre tuvimos mucha libertad para programar en Uruguay, aunque no pocas críticas, de todos lados!!

Distribuidores y exhibidores, esos grandes ausentes…

¡Por no decir la televisión! Ya que, desde el primer año, el Reglamento del festival tiene, entre sus objetivos, acercar buenas producciones a los distribuidores y exhibidores locales para su adquisición y difusión por los canales que ellos tienen. Recuerdo que me llevó tres directores de Canal 5 para que finalmente compraran “Castillo Ra-Tim-Bum”, finalmente José Luis Guntín lo compró. El director siguiente me comentaba que intentó levantarlo de programación, después de repetir la serie comprada varias veces, pero que la gente llamó en masa y tuvo que repetirla otra vez. Es que cuando hay series tan buenas en los países vecinos no podemos ignorarlas, pero no es fácil, pareciera que con el paquetito de animaciones que se compran en Miami es suficiente, y algún programa comercial también claro, siempre y cuando no cueste “caro”. Ese programa de TV Cultura de Sao Paulo cambió el panorama audiovisual latinoamericano, demostrando que un canal público podía hacer un programa de calidad para niños y competir con cualquier canal del mundo. Gracias Beth!!

Reunión de ALA (Alianza LatinoAmericana) en Sao Paulo

Nuestra programación siempre incluyó programas de televisión, incluso hemos traído algunos polémicos para ver si generaban algún tipo de reacción, por ejemplo fuimos los primeros en presentar series como Teletubies, en nuestro país. Todo indica que no se debate en Uruguay, mucho menos en temas de la infancia, ni hablemos del audiovisual. Pero nuestro aporte está allí, un año y otro también, para el que lo quiera ver. Es muy agradable encontrarnos con algunos chicos del público de Divercine, muchos que entraron al cine por primera vez en las funciones que nosotros programamos, hoy ocupando cargos importantes en instituciones internacionales que atienen a los niños. Como también ver a exalumnos de los cursos de cine de Eloy o de Plan DENI destacándose en diferentes tareas artísticas y/o empresariales del país.

Una imagen puede más

Los primeros años buscábamos dibujos de niños para afiche y catálogo de Divercine, con variada suerte intentamos concursos con Enseñanza Primaria, hasta que optamos por profesionalizarnos y encargar el trabajo a diseñadores. Cada año UNICEF hacía un llamado y cada año teníamos un diseñador diferente, todos buenos pero no lográbamos una continuidad en la imagen del festival, como ocurre normalmente con los festivales serios y prolijos. Es así que un año pactamos elegir un diseñador que quedara permanente, allí surge Sebastián Santana con tres dibujos que nos impactaron. Tanto UNICEF como Divercine acordamos un buen cambio para un futuro provisor que ya cumple 10 años de buenas imágenes, tanto para afiche, catálogo como sitio web y toda presencia del festival.

Jurado de “Generation Plus”, sección niños del Festival de Berlin, con Maryanne

No se trata de llenar el ojo y lograr el “qué lindo” fácil, no es el espíritu de Divercine, se trata de dar una idea de coherencia y profesionalidad en todas las formas de comunicación del festival. Una criatura que ya creció y espera llegar a más niños cada año.

Los amigos

Un festival es una fiesta, en este caso del cine y la tv para niños, por eso los amigos a invitar siempre generan expectativas y hechos concretos para el festejo y el crecimiento colectivo.

En estos años llegaron pocos amigos pero buenos, es que nuestros presupuestos siempre han sido chicos y por ello es que basamos nuestra tarea en armar una buena programación, gastar en películas y no tanto en invitados.

Recuerdo a Víctor Iturralde, un animador argentino inolvidable, sobre todo una gran persona que no sólo armó un taller de animación casi de la nada sino que también nos dejó un dibujo para el afiche del año siguiente, apoyando con su talento un festival que comenzaba y necesitaba mucho apoyo.

De Argentina también nos acompañaron desde siempre y con aportes significativos tanto Pablo Rodríguez Jáuregui, el animador rosarino que tantos buenos cortos nos envió en estos años, como Emilio Cartoy Díaz, jurado y difusor de Divercine, componedor de entuertos de los dos lados del Río. También Juan Pablo Zaramella con sus fantásticos cortometrajes, algunos comenzaron su recorrido mundial en Divercine.

“Luminaris”, de Juan P. Zaramella

Durante muchos años tuvimos una Muestra Prix Jeunesse Internacional, cortos de televisión de todo el mundo premiados por especialistas en el tema y seleccionados por nosotros, acudiendo a la generosidad de la Fundación alemana de nombre francés. Los festivales de Munich nos dieron también un apoyo grande, finalmente su Secretaria General, Maya Göetz nos visitó el 6 de agosto de 2010, para la firma del Compromiso de Desarrollo del Audiovisual Infantil del Uruguay, donde todas las autoridades nacionales y de organismos internacionales se comprometieron ante cámaras a desarrollar el tema, en la Torre Ejecutiva, sede de la Presidencia del Uruguay.

Otra alemana invalorable, que nunca vino a nuestro país, pero que siempre nos ha apoyado en la obtención de programación y el consejo atento de un colega que ha crecido con los años, simultáneamente a nosotros, Renate Zylla, directora del Kinderfilmfest de la Berlinale. Ahora es Maryanne Redpath su sucesora.

Michel Ocelot dando un taller para niños del interior de Uruguay

Pero fueron muchos los invitados que nos visitaron en este tiempo, pensemos en tres jurados por año, jóvenes y viejos realizadores, críticos y representantes de Signis Internacional que aportaron su conocimiento y buena onda al festival. Marialva Monteiro, Beth Carmona, Andrés Lieban, Bia Barcelos por nombrar algunos de Brasil, el más destacado seguramente es Michel Ocelot, él mismo reconoció que lo hicimos trabajar más aquí que en Río y Sao Paulo, escala siguiente a la nuestra en un tour que hizo por esta zona del mundo, en oportunidad de presentar su largometraje “Azur y Asmar”. Un grande de verdad, un personaje que dejó su huella en chicos y grandes de Montevideo y otros rincones de Uruguay. Pierre Troudeau de Canadá, Janno Poldma de Letonia, Jesús Pérez de Bolivia/Suiza, por nombrar algunos. También los uruguayos Walter Tournier y Alfredo Soderguit forman parte de esta gran familia de cine para niños y jóvenes de Divercine.

Los cambios no faltaron

La Cinemateca cierra La Linterna Mágica en 2005 y el festival se queda sin sala. Comienza un largo peregrinar que sigue hasta hoy. Hemos exhibido Divercine en Montevideo en el Auditorio de ANTEL, en la Sala Zitarrosa, en la Nelly Goitiño, en el Auditorio Vaz Ferreira de la Biblioteca Nacional y ahora en la Sala de Exposiciones Subte. No existen todavía salas digitales para este tipo de festivales, en la capital, que permitan un trabajo con continuidad, como tuvimos en Cinemateca Uruguaya, esperamos que pronto las tengamos, también para el cine nacional.

Aún así Divercine no se limita a Montevideo, desde 1993 el festival también se exhibió en otras ciudades latinoamericanas. La primera fue Rosario de Santa Fe, en Argentina, luego se sumó Guadalajara, en México, luego Caracas y la lista es grande, algunas sub-sedes surgen y otras se apagan o crean sus propios festivales. Lo interesante es que nosotros no salimos a buscarlas, fueron colegas que enterados de nuestra experiencia nos pidieron formar parte de este circuito especial, todas instituciones serias y responsables como para presentar el festival de la mejor manera posible, todas sin fines de lucro, como todos sabemos organizar un festival internacional de cine para niños y jóvenes no es un negocio rentable, es toda una aventura y requiere mucho amor al trabajo, mucha dedicación.


Divercine en San Juan de Puerto Rico

El festival se hace en video porque no hay recursos para traer 100 copias en 35 mm de unos 25 países de todo el mundo, se traduce la programación que esté en otro idioma, se introduce “voice over” en las copias de exhibición en español y luego nos aseguramos que las condiciones de proyección sean las mejores. Eso hace que Divercine sea transportable fácilmente y llegue a tantos niños.

Ahora estamos llegando hasta Puerto Natales, al sur de Chile, una hermosa experiencia. Y también a algunas ciudades y pueblos del interior de Uruguay, atendiendo a esos niños que viven lejos de los centros de cultura pero también merecen que reconozcamos su derechos de acceso a los bienes culturales, sobre todo los buenos que son producidos para ellos.

Público de Divercine en el Centro Cultural de España, en Lima, Perú

Un festival que ha recibido algunos premios y reconocimientos internacionales, como se puede ver en el sitio web, ninguno en nuestro país, pero que continúa buscando abrir puertas, generar conocimientos para que Uruguay también pueda producir buenos materiales para niños y jóvenes. Actualmente con la buena noticia de que, por primera vez, se estrenan dos largometrajes de animación en nuestro país: “Selkirk”, de Walter Tournier, y “Anina”, de Alfredo Soderguit, nos falta la televisión pero seguramente el futuro que nos brinda la Televisión Digital Terrestre permitirá avanzar también por allí. Somos optimistas y por eso llegamos a cumplir 22 años de actividad ininterrumpida, ojalá los jóvenes ahora se hagan cargo de la tarea, todo esto lo construimos para ellos.