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Por: Giovana Botti (Redactor)

Contar historias reales de niños que, debido a variados sucesos, han tenido que cambiar de país y despedirse de familiares y amigos. Esa es la tarea a la que se dedica una animación colombiana, Migrópolis, ganadora del comKids Prix Jeunesse Iberoamericano, que se llevó a cabo en Sao Paulo. En la serie Migrópolis, vehiculada por Señal Colombia, quienes cuentan sus historias de vida son los propios chicos que han vivido la experiencia de la migración, en un abordaje delicado de momentos difíciles de la infancia. La voz original de los niños garantiza la naturalidad de las narrativas y el enfrentamiento del desconocido gana un tono de aventura bajo la óptica de los pequeños.

Los cambios de dirección, la adaptación al nuevo mundo, los nuevos amigos, las nuevas escuelas y todos los desafíos que esos niños enfrentan durante las migraciones son temas del programa. Además de contar el modo cómo tantos cambios remueven los nervios y emociones, Migrópolis muestra cómo los niños han superado las distancias y da alas a las aspiraciones de los protagonistas, invitados a soñar con un mundo mejor. Eso explica la elección del lenguaje, que da expresión al universo fantástico de la imaginación. “La animación es ideal para representar visualmente sus historias y aún vuelve la serie más interesante para el público infantil”, explica Karolina Villaraga, que divide la dirección de Migrópolis con Carlos Azcuaga.

Las voces de los niños son originales, pero sus imágenes se preservan. Los protagonistas son representados por animales-personajes. “Los animales nos permiten eliminar los estereotipos o prejuicios de razas o nacionalidades y vuelven Migrópolis más universal. Permiten más concentración en los relatos y en las historias contadas por los niños”, analiza Karolina, experimentada productora (experta en animación), formada en Diseño Gráfico en Colombia.

Migrópolis

Daniel, de Portugal

Vino de ella la idea original del corto que se ha convertido en serie. La primera temporada tuvo 15 capítulos, de siete minutos cada. Y el argumento no ha surgido por casualidad. La propia directora pasó por la experiencia de migrar, hace cuatro años, de Colombia a Barcelona, para hacer una maestría en Animación. Al sufrir en la piel el proceso de adaptación a la nueva vida, Karolina se inspira para contar la historia de niños y niñas que tuvieron que enfrentar el mismo desafío en tierras extranjeras.

La narrativa sobre los sentimientos, como la nostalgia, es uno de los grandes logros de Migrópolis. La selección del elenco para la primera temporada de la serie se hizo en Bogotá, Santa Marta, Barranquilla y Barcelona y los testimonios vinieron desde diferentes perfiles: algunos recién-llegados a un nuevo país, otros cuyas residencias habían cambiado a otro continente aún muy pequeños, aquellos que habían tenido familias divididas por la migración y otros que viajaban a nuevos destinos con constancia.

La serie se realizó gracias a dos convocatorias de estímulo y fomento a la producción de televisión infantil. La primera temporada fue una coproducción de la Hierro Animación con Señal Colombia, con apoyo del Ministerio de la Cultura colombiano. “Esas convocatorias y apoyos son fundamentales para desarrollar proyectos como ese”, dice Karolina.

Migrópolis llega a su segunda temporada y ha tenido varias nominaciones en festivales y eventos internacionales. Aquí en Brasil, se llevó el 1er lugar de la categoría 7 a 11 años – no ficción – y, aún, se ganó el premio del Corazón, de reconocimiento del público del festival comKids Prix Jeunesse Iberoamericano. En Uruguay, la serie de animación fue premiada en el Festival Internacional de Cine para Niños y Jóvenes (Divercine), también ganó en la categoría Relevancia Social del Premio TAL (Televisión América Latina) y actualmente es finalista del Japan Prize, en la categoría de 6 a 12 años.

Además de pasar en la tele, Migrópolis también debe ganar espacio en otras plataformas de medios. La idea es crear una comunidad global para compartir historias de viajes de niños y niñas. Karolina se plantea llevar a cabo talleres de animación para promover el encuentro de esos niños y estimularlos a aprender la técnica mientras contribuyen con sus testimonios. El resultado va a ser una serie de e-books con historias basadas en los relatos de los personajes. “Yo creo que el principal desafío es poder transmitir emociones en los proyectos y conquistar la atención del público delante de la gran oferta de contenido que existe hoy en los más diversos medios. Los premios que habemos conquistado con Migrópolis nos motiva a seguir contando historias”, afirmó Karolina.

Vea el episodio 1, con Tomi y Tatiana: