Columnista

Garatújas Fantásticas

Por: Garatújas Fantásticas

por Roberto Almeida

Ana Pessoa, autora portuguesa de “O Caderno Vermelho da Menina Karateca” (Ed. Sesi-SP, resumen aquí), lanzó recientemente su segundo libro “Supergigante”, por la Editoria Planeta Tangerina. La obra, con ilustraciones de Bernardo Carvalho, cuenta la historia de Edgar, un adolescente que se ve en crisis tras la muerte de su abuelo. La pérdida genera tantas preguntas que hace al chico correr sin destino. Una carrera que parece no tener fin.

La jornada de Edgar es intensa y requiere mucho del lector. El texto en primera persona, en flujo de consciencia, fue construido con bastante esfuerzo entre repeticiones, confusiones y distorsiones cronológicas. La relación con el abuelo entra en debate así como la relación con los amigos, los padres y con un primer amor. O sea, en los campos más importantes de la vida, Edgar está en ebullición y una explosión es inminente. Vive el presente entre la primera muerte y el primer beso.

Supergigante trae un magnífico subtexto de temporalidad. Ana juega con la noción de presente, pasado y futuro de forma paralela a las construcciones de identidad del personaje principal, a quien le gusta contar historias comenzando por el final. El chico camina entre vivir el pasado, entender el presente y elegir un futuro de acuerdo con el modo en que ve y se ubica en el mundo. Con la palabra, el propio Edgar:

“No sé si estoy huyendo de alguien o si voy detrás de algo. Es como si hubiera llegado tarde a mi propia historia y quizás fue exactamente eso”

Captar esa esencia tan intensa debe haber sido duro (y emocionante) para el ilustrador Bernardo Carvalho. Los colores, las explosiones, la agitación y la realidad vista a través de los ojos de Edgar se convierten en una secuencia de imágenes entre la solidez de algunos recuerdos y la incomprensión sobre el presente. El ritmo acelerado del texto gana frescor con la armonía que las ilustraciones proporcionan.

Edgar e os amigos, por Bernardo Carvalho. Imagem: Divulgação

Edgar y los amigos, por Bernardo Carvalho. Imagen: Divulgación

Supergigante me recordó las lecturas importantes que hice en la adolescencia, buenas para cubrir con palabras los conflictos internos. Algunas páginas me regalaron más comprensión que mis amigos, padres y maestros. Eran tiempos pre-Harry Potter, así disfruté de “Retrato del artista adolescente”, de James Joyce, quedé absorto ante la violencia de “La ciudad y los perros”, de Vargas Llosa, y viajé con toda la obra de García Márquez y Guimarães Rosa. Fue muy bueno.

Cuando leí Supergigante, sentí una identificación inmediata entre Edgar y aquel yo adolescente que quedó en el pasado, que hubiera sido tan feliz con este libro en la mano. Tal como se transforma Edgar, me puedo imaginar a Supergigante como un libro-agente transformador, que proyecta un espejo para que los adolescentes y adultos se vean como son, o cómo ya fueron, con todas sus bellas imperfecciones. Que hermosa es la alegría de la aceptación, de no estar sólo.

Página aberta e, no canto inferior direito, Edgar em fuga.

Página abierta y, en el rincón derecho, Edgar huyendo.

El libro, de 160 páginas, fue publicado en Portugal pero aún no tiene edición en Brasil. Se puede comprarlo en la página de la Editora Planeta Tangerina. Cuesta 14€.

Ana Pessoa, de Lisboa, nació en 1982 y vive hoy en Bruselas. Puedes seguir su trabajo en su blog personal: www.belgavista.blogspot.com

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Con foco en el arte y en la literatura, Garatujas Fantásticas es una iniciativa del Estudio Voador, un puente para que adultos y niños experimenten el mundo juntos, intercambiando miradas y experiencias.